sábado, 8 de noviembre de 2014

Adiós a una bici

A veces hay que saber decir adiós. Y mira que yo hoy iba con el presentimiento, que debería ir a la sauna andando, que si no debería llevar la bici vieja, que si ese candado era lo suficientemente bueno... Y parece, además, que anda la peña revolucionada robando bicis. Como si todo fuera poco, mi bici parecía tener un atractivo especial (ya me la han intentado robar o dañar varias veces, y ahora, además, hay unos cuantos que deseaban que yo no pudiera ir en bici, gente de envidia mala).

Pues no fue suficiente aviso todo eso, y ¿tonto de mí?, dejé la bicicleta candada, bien atada al aparcamiento de bicis. Salgo de la sauna y la bici no está.

Ni el candado.

A unos metros, un montón de bicicletas, unas candadas, otras sin candar, pero sin atar ninguna a ningún sitio (vamos, candados de no poderte ir montado en la bici, pero de podértela llevar a hombros o pinada o sobre una rueda), algunas claramente mejores que la mía. Pero se llevan la mía, en un día que he andado de migrañas y bajones.

Y el bajón se fue con la bici.

El primer sobresalto me dejó en blanco. Un amigo inmediatamente sacó el móvil para llamar a la policía, y ya reaccioné, llamé yo. Acabamos riéndonos el agente y yo, y todo (no le salía pronunciar mi nombre y me dio por contestar bien y al tiempo con gracia a algunas preguntas). Una conocida que pasó por allí me ofreció regalarme una bici que tenía en casa que no utilizaba. Un amigo me acompañó hasta la comisaría y luego me llevó en coche a casa, mientras veía todo desde un punto de vista positivo que yo compartía al 100% (de hecho, él intentaba consolarme... y yo pensaba que me estaba leyendo el pensamiento, porque realmente me sentía en positivo).

El ladrón se ha llevado una bici que no costó tanto y cuyo valor económico, después de 6 años de tute a tope y mantenimiento cero, se ha reducido bastante. A cambio, el ladrón me ha dado mucho, muchísimo. Lo que pongo aquí no es nada. No sé si encontrarán la bici o no, pero de momento, yo me alegro de no haberla visto al salir de la sauna. Que peor era la "fortuna" que me esperaba en el camino de vuelta a casa y la esquivé por ir en coche :)

Hoy ha sido un gran día.

Adiós, bicicleta querida. Gracias por tantos paseos, por tantos encuentros facilitados, las excursiones, los arándanos, las ideas musicales y literarias que se me ocurrieron sobre tu sillín, las alegrías que di a tanta gente, el deporte que hice, el dinero que ahorré, las compras que hicimos juntos, las caídas, las chupas en tantas tormentas, los fríos y calores. Gracias por servirme de trípode y de conejillo de indias, y por haberme ayudado a conocer mundo y naturalezas humanas más o menos dignas de recuerdo. Ojalá seas muy feliz allá donde vayas y sepan valorarte como yo o más. Y que termines en las manos de alguien que te necesite más que yo.

Hasta siempre.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Visitas


Algunas visitas llegan a tu casa a violentarla. Parece que no han entrado y ya han visto toda la casa sin que a ti te de tiempo a decir que no quieres que esa puerta se abra. Hasta los armarios por dentro, si te descuidas. Apoyándose en cualquier cosa que te impida contestar a gusto (es tu jefe, o tu abogado, o tu médico, o tu suegra, o un policía, qué se yo), sacan su Míster Hide más horripilante y te miran hasta el cajón de la mesita de noche. Y entre eso y los comentarios, cuando se van, sólo quieres llorar. Te sientes sucio, utilizado, deshonrado, inútil, indigno.

Esas visitas abusadoras no son necesariamente coincidentes con las que vienen para encontrar algo que criticar. A este segundo tipo lo detectas ya sin que vengan a tu casa, no necesitan sacar su Hide - basta con oírles hablar de las casas que han visitado y darse cuenta de que ponen a todo el mundo pingando, y sabes que tú no vas a ser la excepción: tu casa será la misma cutrez que la del resto de sus familiares, amistades, conocidos y vecinos. Faltaría más.

Corolario: Cuando alguien viene a verte por quinta vez y se mete en tu dormitorio, sin pedirte permiso, para ver la vista desde la ventana, vista que ya conoce, no ha ido a verte a ti. Ha ido a fisgarte.

Luego están los que se esfuerzan por ver algo bonito en tu casa, pero no les sale. Y cuando ya hacen mucho esfuerzo, dicen algo así como "Me gusta este sitio para un jarrón". Ya. Pero no para este jarrón, ya me he dado cuenta. Estas visitas son prácticamente inofensivas, uno preferiría que no dijeran nada, pero frente a los tipos anteriores, son unos benditos. Y casi con toda probabilidad, te hablarán de lo bien que les atienden en tal o cual casa cuando van. No es por hacerte sentir mal. ¿O sí? El caso es que sabes que igual de bien hablarán a tus espaldas, aunque delante tuyo pongan sonrisa de comelimones.

Hay gente que viene a tu casa, abre la nevera, se sirve un vaso de algo, guarda la botella, tú lo ves y sientes un calorcito por dentro, casi hasta un placer, porque sabes que la persona lo hace con confianza, y que tú en su casa podrías hacer lo mismo. Hay otra gente que viene a tu casa, abre la nevera, se sirve un vaso de algo, guarda la botella, tú lo ves y sientes pena por esa persona, porque sabes que no lo hace con confianza, sino aprovechándose de que tú se lo permites o que no dices nada (que para el caso). Dos personas realizando la misma acción, pero que no están haciendo lo mismo.

Hay gente que viene a tu casa y buscan inspiración, ideas, algo que halagar. Tengo que decir que, normalmente, cuando voy a un sitio por primera vez, yo soy de los que buscan ideas. No veo si hay desorden o no, porque no me interesa. No veo si está la vajilla sucia. No veo si tienen una tele último modelo. Me interesa cómo puedo vivir mejor, tener una vida más cómoda, un espacio más acogedor para mí y los que quiero... Cuando viene alguien así a mi casa, se lo noto en los ojos, en el cambio de tono al hablar, en esa aproximación física, una casi veneración que les impide atreverse a tocar eso que les gusta... No sé si yo pondré la misma cara cuando algo me gusta, pero a los que me visitan y son así, se les nota.

Y luego están las visitas que vienen a verte, y tienen ojos sólo para ti. Entiendo que a todos nos puede la curiosidad, más o menos (hay veces que, realmente, ver a la otra persona es tan emocionante que, aunque estés por primera vez en su casa, no sabes ni en qué espacio has estado, si salón, cocina, balcón o cuarto de baño). ¿No os pasa a veces, que vais a ver a un pariente o amigo y, aunque miréis en todas direcciones, no veis nada porque estáis más centrados en la persona, en cómo se siente, en qué le preocupa, en lo que te va a contar?

Como cangrejo, me identifico con mi vivienda. Es una extensión de mi ser. Me tomo muy en serio aquello de que la hospitalidad es un concepto muy complejo, y que no se debe ofender al hospitalario, porque está confiando en ti. Eso mismo exijo a los que me visitan. Aunque tenga la casa desordenada (como suele ser habitual), prefiero que la gente me critique por falta de cuidado que por falta de hospitalidad. Claro que hay excepciones: a alguna gente no le doy la oportunidad. Y es que hay visitas que no deberían producirse nunca, so riesgo para la salud de los habitantes de la casa visitada. Que el que luego se queda en mi casa viviendo soy yo, y no me apetece chuparme las malas energías de nadie.

¿Y tú? ¿Qué tipo de visitante eres?

martes, 28 de octubre de 2014

Pragmatismo frente a sueños

Pues sí, estoy estudiando. Ya estoy acostumbrado a que gente que presume de ser amiga mía, incluso muy buena amiga mía, no muestre el menor signo de alegría cuando se enteran de que, por fin, estoy estudiando una de las dos cosas que quería hacer. Entiendo que ver a alguien que va tras sus sueños puede ser muy puñetero, porque te recuerda que tú no vas tras los tuyos. En realidad, ése es sólo un motivo de los cientos, si no miles, que hay para no alegrarse de que a otro le vaya bien (siendo ese otro alguien por quien se dice que se siente afecto sincero, puro, auténtico y demás blablás). Las envidias (buena y mala) son sólo otros dos motivos.

Como digo, esa costumbre hace que no suela hablar de ello. Para qué. Es mi vida, y lo mismo que no le contamos a nadie nada del polvo tan fabuloso que echamos la noche anterior, hay cosas que es mejor guardarse para uno mismo. Así que luego me pasa que son unos conocidos los que les dicen a otros los cambios que hay en mi vida, y esos otros se sorprenden y preguntan y a mí no me sorprende que enterarse les alegre menos que una pausa publicitaria en el clímax de una buena peli.

Empiezan las preguntas o ničem, inútiles, vacías. La gente se cree super-original cuando te repiten las mismas preguntas que ya has contestado a todos los curiosos anteriores (porque lo que sienten no es interés por ti, sino curiosidad que dista mucho de ser la de un amigo). Entre todos los puntos de la entrevista, hay uno que, de por sí, no esconde malicia alguna, sólo ignorancia, y que parece ser la favorita de los pragmáticos, a saber:

- Y cuando acabes, ¿qué es lo que vas a conseguir?

Sí, es una pregunta que también hago a veces; es una pregunta que te hace también gente que te quiere bien, gente con interés por ti. Pero el lenguaje no es inocente. Las personas, a veces, sí son inocentes y no se dan cuenta. Cuando respondo, se distingue al inocente cariñoso del gilipollas por su reacción.

- Ya lo estoy consiguiendo. Ya he conseguido mucho. No hago esto por un título.

El inocente, el que me quiere bien de verdad, sin paripés, sonríe, se interesa, a veces incluso me pide que le muestre algo de lo que voy haciendo. El "otro" pone cara de fastidio y cambia de tema sin dejarme terminar la frase.

Y sí, yo entiendo que cada uno tiene sus historias personales, sus problemas, sus complejos, sus necesidades y sus etcéteras. Lo entiendo y lo comprendo, porque estoy seguro de que todos nosotros nos encontramos, en un momento u otro, del lado de los cariñosos o del de los pragmáticos, dependiendo del pie con el que nos hayamos levantado, de la persona que nos hable y del asunto de que se trate. Esto no es una crítica a un comentario puntual, ni a una forma de hablar. Ni es una crítica a ese pragmatismo equivocado en el que, de seguro, todos caemos, como digo. Ni siquiera intenta ser esto una crítica, aunque suene como tal. Y si crítica, que figure sólo para llegar al meollo dando un rodeo, en una adaptación personal mía de los rodeos de Ortega y Gasset.

Esto que estoy escribiendo es mi forma particular de informar.

Llevo ya unos cuantos meses de reciclado personal, de redescubrimiento, de introspección. Pongo nombre concreto a las "cosas" que me hacen sentir bien, que prolongan mi vida, que me ponen una sonrisa que no se me quita ni cuando se me cae la tortilla al darle la vuelta. No sé si será posible tener demasiadas de esas "cosas" que te hacen sentir bien. Sé que aún no tengo suficientes. Sé que aún tengo demasiada rémora a mi alrededor, demasiada gente poniendo peros aun a mi forma de respirar.

Yo sueño por soñar, disfruto soñando. No necesito un porqué ni un para qué. No necesito descubrir los mecanismos de la magia, porque entonces ya no es magia. No necesito destripar a la gallina de los huevos de oro para saber que no habrá más huevos si lo hago.

Hay huevos. Y los seguirá habiendo.

Entiéndase lo que sigue como impregnado de abundante reciprocidad.

A mi alrededor, hoy por hoy, sólo hago sitio a gente que me ayude a progresar. Que me apoye. Que se alegre por mí y sepa demostrarlo. Gente que me sirva de modelo, de ejemplo. Gente que piense en el futuro, que haga planes, que piense en términos de proyectos, que dé pasos en el camino del crecimiento personal. Gente con ganas auténticas de ser feliz, y de ver felices al resto. Gente que sepa que el sueño no se consigue durmiendo, sino viviéndolo en vigilia. Que el sueño ya ha empezado, y es su opción transformarlo en pesadilla o en ligerilla. Que el viaje a la felicidad no lleva a la felicidad, sino a la insatisfacción y el descontento; mientras que el viaje por la felicidad es una meta satisfactoria en sí.
 Si todo, todito lo que digo en el párrafo anterior te suena a chino, probablemente hoy no pintes nada en mi vida. Ni yo en la tuya.

Como canta Rosana, "no sé mañana, sé de hoy". Y hoy es el futuro.

martes, 23 de septiembre de 2014

El día que me vaya

El día que me vaya, no quiero que nadie piense que es una tragedia. No lo sería aunque no terminara esta bitácora. Tengo 42 años. Es más que la esperanza de vida de algunos países. Si no me equivoco, es más que la vida media de la Humanidad hasta hoy.

Pero estadísticas aparte, he sido y soy feliz. Por cantidad de motivos. Y estoy disfrutando de la vida, de cada día, del encontrarme mal, de los dolores. Todo lo que me pasa, bueno y malo, me recuerda que estoy vivo. Y eso es ¡tan maravilloso! Los motivos por los que soy feliz los compartiré en otro momento, quizá.

Y cuando me vaya, por favor, dejaos de detalles morbosos. De qué morí, si llevaba tiempo mal, etcétera, puede interesaros, pero yo espero que nadie satisfaga ese deseo insano de saber lo que a nadie debería interesarle. A los que de verdad me quieran, los conoceréis por las preguntas que hagan: qué le hacía feliz, qué le hacía sonreír, de qué estaba satisfecho, qué proyectos estaban en camino, dónde puedo escuchar su música, dónde puedo leer sus últimos relatos, y un laaaargo etcétera.

El día que me vaya me iré tranquilo. He hecho muchas cosas. Y sí, he cometido errores tremendos; pero no he pecado de mala intención. He intentado ayudar a mucha gente. Me he esforzado en que mucha gente a mi alrededor fuera feliz. Creo que lo he conseguido en muchos casos. De hecho, una de las cosas que más alegría y felicidad me da es ver que la gente consigue sus metas, sus sueños, que tienen éxito en sus empresas. Cantidad de cosas se me quedarán sin terminar, aunque ese día llegare dentro de cien años. Qué más da. Lo importante no es llegar a ningún destino, sino disfrutar el camino. Y yo eso lo hago a tope. Sí, a veces más centrado en mí mismo que en el mundo. No soy todo altruismo ni todo egoísmo. Soy maestro: si le muestro a alguien el camino para ser feliz y lo rechaza, ya no es mi problema, es el suyo. Y cuando no tengo fuerzas, me centro en recuperarlas, porque sólo con fuerzas puede uno pegar el tirón que saque a los otros del agujero (si se dejan).

No lloréis cuando me vaya, porque yo os estaré viendo desde el otro lado, o desde mis postreros pensamientos en el umbral de la nada, y quiero veros felices. Contad chistes a mi costa, que yo me reiré con vosotros. Cuando el viento os acaricie, pensad que os susurro lo que os quiero. Cuando notéis frescor en una mano, os estaré acompañando. No maltratéis vuestro cuerpo brindando a mi salud, que no lo voy a necesitar: sed buenos, cada uno consigo mismo y también con los demás. Os recomiendo decirle a la gente a vuestro alrededor lo que realmente pensáis de ellos. Así podréis iros en paz.

Hoy, la muerte no me asusta. No la deseo, claro: me encanta vivir. Tampoco la temo. Que venga cuando tenga que venir. Yo sigo tratando este cuerpo que recibí prestado como mejor puedo, para que me dure lo más posible, que ya hace ocho lustros que se me acabó el periodo de garantía. No voy a irme voluntariamente. Aún me queda mucha gente por hacer feliz. Todavía hay gente cercana a mi corazón que necesita de mi ayuda, aunque sólo sea que les escuche. Pero el día que Dios me llame, habladle al viento, que me traerá vuestras palabras y os las cambiaré por abrazos.

Nadie sabe nunca quién se va a ir el primero. Quizá sea yo, quizá otro. No estoy aquí para llorar penas. Estoy aquí por previsión: sea ahora, sea en diez años, sea en un siglo, que en mi entierro la gente hable de lo feliz que fui.

Y si queréis echar pestes de mí, soy todo oídos :D aprovechad ahora, que cuando no esté nadie os va a querer escuchar...

Dios mío, gracias por otro día más, por esta vida tan maravillosa, y ¡por el dolor que me recuerda que sigo vivo!

sábado, 20 de septiembre de 2014

Tan azul, tan azul

Esa puesta de sol de hoy, sin sol, con nubes de tormenta, ha sido de las más merecedoras de ser grabadas, fotografiadas y recordadas. Increíble. De pronto, me vi observando colores que no sabía nombrar, ni siquiera por aproximación. hacia el este, las nubes tenían cierto componente de gris, pero también de sepia, y no eran ni un color ni el otro. Hacia el nordeste, una amplia gama de plomizos. Hacia el norte, lo habría llamado añil por su intensidad y su, permítanme, longitud de onda, si no hubiera sido por la imposible combinación con un tono pastel. Y hacia el oeste y noroeste, una nube de un tono uniforme, tan azul, pero tan, tan intensamente azul, que si Dios aprieta más la longitud de onda no habría sabido decir qué era el color que yo veía, porque ya como era tuve que pensármelo. Y vuelta al este, con esa gradación del cielo de fondo, desde un color que no era ni crema, ni salmón, ni ocre, ni sepia, ni amarillo, ni naranja, pero que podría haber confundido a alguien con prisa a definirlo con cualquiera de los que he mencionado; desde ese color, al gris plomizo, con toda la infinita gama intermedia; y sobre ese fondo, una nube alargada, blanca, tan sólida que parecía de cartón piedra, resaltando con valor propio y enfatizada con ese fondo difícilmente descriptible. Si lo que he visto hoy me lo hubieran enseñado en foto o en vídeo, habría echado pestes de los programas de arreglo de fotografías, por exagerarlo todo. Ya lo decía Julio Jaurena, que a veces llamamos horteras o exagerados a los artistas, pero sólo porque no recordamos el espectáculo (o no nos fijamos en él) que a veces nos ofrece la naturaleza.

Me ha servido este espectáculo para varias cosas (siempre tan pragmático, Jórgido, de verdad, qué asco). Primero, para escribir esta bitácora tan cursi. Segundo, para alegrarme de que el HP que casi me atropella en Hluboká saltándose un ceda (matrícula 1A4 00**, coche rojo) no consiguiera su objetivo... y alegrarme además de no haberle seguido y montádole un pollo, porque habría tenido un espectáculo diferente. Tercero, para comprobar por enésima vez que las gafas polarizantes no siempre producen mayores contrastes ni mejores colores (me acordé de ellas al cometer un pulgón suicidio contra mi ojo izquierdo... y francamente, mejor sin gafas). Cuarto, para sorprenderme una vez más en las últimas semanas de lo poco que llevo la cámara de fotos o el móvil conmigo. Adiós, tecnología. Quinto, para pensar en amigos que hacen fotos, en lo que habrían disfrutado (llamé al que vivía más cerca, el resto se lo tendrán que imaginar, si quieren).

Y bueno, en general me llevó a un montón de reflexiones indirectas. Pensé en Espe, el día que me preguntó si yo creía que sería posible ver un color que no fuera nada conocido. Canté mi canción "Colores de atardecer" y pensé en si mis canciones (o mi música) se considera o no religiosa o espiritual, pese a cantar pocas canciones de alabanza directa a Dios. Pensé en la cantidad de fotografías sosas, anodinas, aburridas, nicneříkající (que no dicen nada) que la gente publica como "mira quééééépasadafotoooooo"...

Sigo cambiando. A pequeños cambios sutiles, unos intencionales, otros fortuitos. No tengo fuerzas, o motivación, o circunstancias, para grandes cambios, pero me siento tan diferente, veo las cosas desde una perspectiva tan cambiada a veces, que me sorprende que nadie se percate (me sorprende... pero también me alegra). Y la perspectiva cambiada... pienso en términos musicales, o gráficos, o puramente abstractos, y muchas veces, como hoy, me tengo que forzar a verlo, a pensar, en palabras. Quizá me esté demenciando. O quizá sólo sea tan, pero tan otólico, que esté a punto de pasarme de vueltas y de convertirme en indefinible.

Como el azul al oeste.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Invaze, občanská válka, nebo další světová?

Bez ohledu na to, jak to cítím, prohlášení českého prezidenta Miloše Zemana, že na Ukrajině není ruská invaze, nýbrž občanská válka, mě vědlo k zamýšlení (cela zpráva tady).

Přemýšlel jsem o tom, zda přítomnost ruských vojáků při konfliktech na Ukrajině by se dala považovat beze sporu za invazi, a jako Španěl, nemohl jsem se vyhnout myšlenkám na vlastní občanskou válku v letech 1936-1939.

Milovníci konspiračních teorií (mezi kterými se nezřídka nacházím) často mluví o tom, že Španělsko "určitě" nebylo neutrální za druhé světové války, že přece jen byli Franta s Adou kamarádi a že tím pádem Franta musel poslat vojáky na výpomoc fašistické moci atd. Spekulace. Zatím žádný důkaz. Na druhou stranu, nacistické Německo prokazatelně poslalo vojenskou sílu na výpomoc Frankově straně během španělské občanské válce. Byla to německá invaze, nebo německý pokus o invazi ve Španělsku? Nebyl. Občanská válka skončila a Německo nemělo žádnou moc ve Španělsku. Naopak, věnovalo se vlastním záležitostem. Pravda, Německo a Španělsko neměly společné hranice.

Ovšem, je tu více rozdílů. Kromě Německa, také Spojené Státy, Anglie, Československo a jiné státy, poslaly posily do Španělska. Prokazatelně. Přesto se mluví o roku 1939 jako o začátku druhé světové války (to pro milovníky konspiračních teorií - jestli budeme věřit tomu, že Franco se podílel na frontách během 2. svetové, tak předepišme tedy dějiny a dejme rok 1936 jako začátek světového konfliktu... konec konců, ve Španělsku si tenkrát měřily mezi sebou síly a vyzkoušely hodně zbraní a strategií, ne?)

Vidím rozdíly mezi situací na Ukrajině letos a situací ve Španělsku před skoro 80 lety. Vidím také jisté podobnosti. Co by se bývalo bylo stalo, kdyby tenkrát kamarádi Ruska, kteří poslali tam zlato, jež se nikdy nevrátilo, by bývali byli vyhráli válku? Můžeme zcela vyloučit, že Španělsko by nebývalo bylo obsazeno ruskými vojsky navzdory vzdálenosti? To se už asi nedozvíme. Dnes, bez ohledu na to, jestli pán Prezident má pravdu či ne, jsem rád, že mi pomohl nevidět věci tak černobíle. A to i přesto, že s nim stále nemohu souhlasit.

domingo, 24 de agosto de 2014

Conseguir lo contrario

Lo que voy a poner ahora no es más que una copia de una reacción que tuve en facebook al ver la siguiente foto:
 
que iba acompañada de las siguientes frases:

"Ninguna tradición puede estar por encima
de la vida de seres inocentes.
¡Comparte esta imagen si piensas lo mismo!"

Estoy de acuerdo en que ninguna tradición debe estar por encima de la vida de seres inocentes. Ahora, ¿por qué tengo la obligación de compartir esta imagen, o cualquier otra, sólo por el hecho de estar de acuerdo?

En cualquier caso, mi primera reacción a esto fue la siguiente:

"Cuidado: las mayorías no justifican la moralidad de nada. En España, el 90% de las CC.AA (si no es más) permiten la tauromaquia. Estoy en contra de la tauromaquia, pero por favor, que se usen argumentos de verdad, y no "mayorías". La mayoría de la población del mundo sigue siendo homófoba, ya sea abiertamente o en secreto. ¿Justifica eso la homofobia? NO. En la mayoría de los países, el trabajo infantil, abierta o encubiertamente, es legal. ¿Lo justifica eso? TAMPOCO. Si queremos acabar con la tauromaquia, habrá que utilizar argumentos de peso, y no mayorías".

Lo he puesto en dos sitios. En uno me huelo la lluvia de tortas, porque está en abierto. En otro, se lo mandé a un amigo que me contestó lo siguiente:

"[...] una mayoría de personas no justifica la moralidad o inmoralidad, pero una mayoría de países considerando algo como delito es más fuerte que eso, es la constatación de una situación que hace reflexionar, pues lo que un país considera delito es algo más que una simple opinión" + "Cuando uno pone algo aquí no siempre es un argumento, a veces es un dato, un pensamiento, o cualquier otra cosa".

¿Mi reacción?

Lamento disentir contigo, ***, pero lo que ponemos en Facebook, nos guste o no, lo interpreta mucha gente, demasiada, como argumentos. Somos responsables de lo que ponemos, y de las consecuencias que pueda tener lo que ponemos. Un "dato" como éste no es inocente. Lo siento, pero a mí lo que me lleva a pensar este "dato", este "pensamiento", es que espero que quien lo ha creado no se dedique a la educación, porque de lo contrario, menuda sociedad de pobrepensadores que estará contribuyendo a crear.

Además, este "dato" va acompañado de la frase "Ninguna tradición puede estar por encima de la vida de seres inocentes. ¡Comparte esta imagen si piensas lo mismo!" - por lo que se ESTÁ utilizando como argumento. Al mismo tiempo, conminan a compartir la foto si estás de acuerdo con la frase (chantaje emocional al canto). Estoy de acuerdo en que ninguna tradición, etc. No estoy de acuerdo con la frase que acompaña a la foto. Y no, no y no al chantaje emocional. Sé que tú lo has hecho con la mejor intención. Estoy en contra de los toros. Presentando las cosas con "datos" así, lo que se da es pie a la parte contraria para rebatir. Por cierto, la mayoría de las culturas celebra las fiestas con fuego (sea en forma de hogueras y piras o de fuegos artificiales), luz, ruido. No creo que sea ilegal o criminal en ningún país. Esa legalidad no lo justifica ni lo condena - pero seguro que hay argumentos a favor y en contra.

Me encantaría que mi amigo eliminara la foto. ¿Y por qué la pongo yo aquí? Bueno, creo que las cosas puestas en su contexto tienen un valor diferente. Es como cuando dicen aquello de que "la homosexualidad va en contra de la naturaleza", y alguien contesta "la homosexualidad se ha detectado en n especies (no recuerdo el número, pero varios cientos), la homofobia sólo en una - ¿qué es lo que va en contra de la naturaleza?". No sé si se ve la diferencia entre el uso de la mayoría en este caso y en el de la foto. En contra de la Tauromaquia, te quieren hacer sentir el malo de la película.. En el de la homofobia, quieren que se deje de utilizar un argumento estúpido.

En cualquier caso, el intento de chantaje emocional les salió por la culata. No lo he compartido. Estoy en contra de una tauromaquia en la que el toro muere sufriendo. No estoy en contra de la parte cultural. Me gusta la carne de toro. Como muy poca carne, pero no soy vegetariano ni lo voy a ser mientras nuestra carne de soja provenga de cultivos realizados sobre tierras deforestadas en el Amazonas. Prefiero comer ternera de vez en cuando, que no causaré tal daño a la biodiversidad del planeta como los vegetarianos en general (los hay que lo toman como una parte más de una filosofía de vida, de respeto, de ecología, de reducción de consumo, etc., y no como una moda - me quito el sombrero ante ésos). Seguiré comiendo carne mientras mi cuerpo necesite proteína animal, porque el argumento de que no necesitamos comer carne deja de ser válido en el momento en el que los veganos se tienen que tomar suplementos alimenticios para suplir los aminoácidos que no obtienen por la vía moral. Y etcétera etcétera, que ya he hablado en otras ocasiones de por qué no al vegetarianismo y me cansa repetirme.

Aquí de lo que quería hablar era de las mayorías y los chantajes. Me salí del tema. Ya volveré otro día que esté más centrado y menos en caliente.