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domingo, 19 de febrero de 2017

Ilusión y falta de esperanza

Ayer me volvió a la mente el tema de la ilusión. Había quedado con una de las personas que más quiero. Tenía mucha ilusión por verla. Hacía un día fresco, pero había llovido por la mañana, por fin, después de varios meses, y era una delicia respirar. En esas, me llegó un mensaje, anunciando un retraso de diez minutos.

Pensé en Pedro Páramo, el personaje de Juan Rulfo, y sus promesas, ésas que no pensaba cumplir ya antes de pronunciarlas, y en cómo esas promesas no-se-cumplirantes van aportando, granito a granito, la montaña de arena de la falta de esperanza de la población. ¿Por qué? En mi opinión, ello es porque son pronunciadas desde la posición de poder de Páramo, y porque su naturaleza de promesas que jamás se cumplirán es de sobra conocida por aquéllos que escuchan.

En otras palabras, inclúyase en un libro de Recetas para matar la ilusión.

Sin embargo, la situación de ayer era bien diferente. Ayer yo sabía que iba a venir. Sabía que no era una promesa vana, sino una oportunidad para prolongar una de los regalos más hermosos de los que disfrutamos los seres humanos: la ilusión. Yo tenía diez minutos más de magia, quizá quince, pero no iba a sufrir ninguna decepción y lo sabía. Y para colmo de bienes, en mis ojos hacía un día perfecto para esperar.

Después de más de 20 años de no oírla ni tocarla, resonaba en mis oídos, fresca, hasta el último detalle, aquella canción, escrita entonces con otro ánimo, titulada "Me gusta esperarte".

Y es que no sólo el enfado me lleva a escribir. La ilusión también hace milagros.

miércoles, 29 de enero de 2014

Předsevzetí (promesas de Año Nuevo)

- Siempre estás creyéndote diferente a los demás.
- Es que lo soy.
- Como todos.
- Po vale.
[...]
- Y ¿qué promesas has hecho por el Año Nuevo?
- Yo no hago promesas de Año Nuevo.
- ¿Por miedo a no cumplirlas?
- No, yo me planteo compromisos y no espero a Año Nuevo para empezar a llevarlos a cabo.
- Tú con tal de ser original, lo que sea.
- Ehm, ¿no habías dicho que soy igual que todos?
- Porque lo eres. ¿Cuánto tardas en abandonar esos "compromisos" o como los llames?
- No los abandono.
- Ya, y yo me lo creo.
- Po vale.

Cuando dejé de fumar, hace ya más de veinte años, no me había planteado dejarlo: simplemente, dejé de hacerlo. Como tantas otras cosas en mi vida. Y no necesito esperar a Año Nuevo. Un par de veces al año, analizo los cambios que tengo que hacer en mi vida. Me planteo algunos reales y sueño con algunos menos reales. Los reales los he cumplido siempre. Los menos reales, en su mayoría, y por un tiempo mayor de "un par de meses", también. No me planteo el Año Nuevo como una redención, como una nueva vida, sino como una oportunidad de seguir adelante, de dar nuevos pasos - que vienen de más atrás. No empiezo de cero, porque no tiene sentido, no vengo de la nada, tengo ya más de ocho lustros a mis espaldas.

Sí, me he hecho promesas de Año Nuevo en el pasado, y las sigo llamando así por simplificar, pero lo que yo hago es un concepto diferente. Y no, no me creo más original que nadie: conozco a más gente que lo hace. Cierto, son minoría.

También son minoría los que se alegran de mis avances, de mis logros. Hay muchos que me apoyan cuando me va mal, para eso sólo hay que ser "normal" - ya lo dije en otra ocasión. Y yo estaba pensando en ocultar mi alegría actual, pero... estoy pensando que, mejor, la voy a llevar bien por delante. Así iré descubriendo a mucho hijolagrán que hay suelto (y ya tengo a un par en la lista desde que empecé hace unos días). Y cuando me vaya mal y me digan algo, les podré decir "Pero ¿para qué preguntas, si en el fondo te alegras? Mira lo que te jodía que estuviera bien..." Habrá algunos que se planteen que igual no son tan buenas personas como se pensaban. Habrá otros que se sorprenderán de verse descubiertos. Y habrá una gran mayoría que disfrutará en silencio de que me vaya mal. Porque la vida está llena de ciclos, arriba y abajo, abajo y arriba, y no soy tan cándido para creer que mi euforia actual me vaya a durar algún deceniuco más allá de la jubilación, sin descanso. Vendrán vacas flacas. Y cuando vengan, yo ya habré descubierto a unos cuantos enemigos.

Comienza la cacería :)