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sábado, 2 de marzo de 2013

Los siete placeres

El otro día hablaban en la sauna de cuáles son los siete mayores placeres. Mencionaron la lista completa y luego empezaron las conjeturas: ¿cuántos a la vez se pueden combinar, y cuáles?

Yo tengo mis propios placeres. Uno es la música. Es tan absoluto, que me cuesta combinarlo con los otros. Me absorbe. Me lleva al trance. Lo mismo me sucede a veces cuando bailo, pero menos. Y otro de los mayores que tengo es el deporte ejercicio físico (supongo que para algunos, el nirvana sea una forma de gol eterno).

Al final pondré la lista, pero ¿cuáles tienen ustedes? Y ¿cuáles creen que son los placeres mayores que puede tener el ser humano?

La discusión siguió adelante. A mí algunos no me parecían placeres, sino formas de alivio. Que el alivio sea una forma de placer, no lo discuto: pero el trasfondo de una caricia y de un rascado es diferente, en aquélla siendo que buscas mejorar tu situación desde un punto, digamos, neutro, mientras que en el rascado buscas solucionar un problema (el picor) para llegar al punto neutro.

Hace unos años estuve en Estambul con un viaje de fin de curso. Visitamos un hammam. Al acabar el masaje, nos metimos varios en un espacio con una fuente de agua fría y cubetas, con las que nos echábamos el agua fría por la cabeza, intentando enfriar el cuerpo. Uno de mis estudiantes dijo, en un momento, que eso era mejor que un orgasmo. En esas se dieron cuenta de que había un profesor con ellos, todos se callaron y me miraron. Yo no pude evitarlo. Dije, muy serio: "Hay una diferencia: esto se puede repetir cuantas veces quieras".

Pero hay otras. Dependiendo de la sensibilidad del oyente, ciertas piezas musicales le pueden llevar a situaciones de transposición superiores a cualquiera aportada por el tacto, sexo incluido. La diferencia, en este caso, no estriba sólo en la posibilidad de repetir una y otra vez, sino en el tiempo transcurrido en éxtasis. Ninguna experiencia de lo palpable (ni siquiera el baile), hasta hoy, me ha tenido traspuesto durante cinco o diez minutos seguidos. No exagero al contarlo, sólo lo vivo de forma exagerada. A Dios gracias.

¿Y cuáles son los famosos siete placeres? ¿Ya han pensado los que podrían ser? Les añado la lista, con mi opinión de si es placer real o más bien alivio.

La lista que me dijeron era la siguiente:
  1. comer (p)
  2. beber (p)
  3. hacer el amor (p)
  4. lavarse (p)
  5. defecar (a)
  6. orinar (a)
  7. dormir (¿¿??)
Lo del dormir es algo que no me explico... Si fuera descansar, lo pondría entre los alivios, pero es que yo, personalmente, cuando estoy durmiendo no me entero.

viernes, 2 de noviembre de 2012

¿Qué es el arte?

Una cosa es cómo lo defina el diccionario y otra como lo sintamos. He leído docenas de definiciones de arte, sin exagerar ni un poco, he participado en muchos debates y oído argumentos opuestos. Presento ahora algunos de los puntos que más me han gustado de los distintos debates y definiciones:
  • el arte es una forma de comunicación: hay un emisor (o artista), un receptor (o espectador), un medio, un código, un mensaje; de ello se deducen los siguientes dos puntos:
  • el arte contiene ideas: reflexiones, filosofía, formas de entender el mundo, ideas políticas, y no sé si incluir aquí los sentimientos o separarlos;
  • el arte se (re)produce en la mente del espectador: lo mismo que en todo proceso comunicativo, el receptor tiene que volver a elaborar el mensaje que enviamos, tanto si es nuestro receptor ideal como si es uno accidental; tiene que formar ideas en su mente (que nunca serán exactamente las que enviamos, pero a menudo serán bastante aproximadas);
  • el arte contiene normas: es gracias a esas normas que la comunicación es efectiva; pero también hay normas estéticas, que pueden variar con el tiempo; y hay normas que pueden producir una limitación aparente (eliminar una letra del teclado) que fuerzan al artista más allá de sus límites y pueden servir como inspiración;
  • el arte no es competición: hay deportistas que son auténticos artistas en sus especialidades, que se basan en competición y en ganar. Sin embargo, y pese a todas las posibles competiciones y concursos artísticos, la finalidad primera del arte no es ganar ni ser mejor que nadie, ni siquiera ser mejor que uno mismo;
  • el arte puede servir para ganarse la vida: o dicho de otro modo, el que alguien produzca una canción, una película, un libro, un videojuego, una casa, para sacarse unos cuartos con ello, es perfectamente lícito y no descalifica al arte. Si lo hiciera, los frescos de la Capilla Sixtina, muchas sinfonías de Mozart, catedrales por todo el orbe y tantas y tantas obras no podrían clasificarse como arte, puesto que su origen estuvo en un encargo por parte de alguien dispuesto a pagar por ello;
  • las formas de arte se justifican por sí mismas: no necesito música para justificar que la pintura es una forma de arte, ni necesito de la literatura para justificar la naturaleza artística del cine; en caso contrario, estaríamos hablando de una sub-forma de otra.
  • el arte te ayuda a entender o comprender el mundo: porque no es lo mismo entender que comprender; y el arte puede ayudar a ambos, dándonos nuevos puntos de vista o profundizando en los que ya tenemos;
  • el arte te puede ayudar a ser mejor persona: por el punto anterior, y porque te ayuda a darte cuenta de que no estás solo en el mundo; te ayuda a eliminar estrés, agresividad, y otras cosas que, cuando te cargan demasiado, pueden hacer que, sin querer, las intentes descargar sobre los demás; te enseña a valorar el trabajo de los demás, y a valorar el propio; sin embargo, no es una función primordial del arte;
  • el artista y el consumidor no siempre son la misma persona: mientras que todo artista es consumidor de arte, o espectador, no se puede confundir a éste con aquél. Escuchar música no es una forma de arte, ni lo es jugar a un videojuego o vivir en una casa.