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lunes, 9 de diciembre de 2013

Más sobre el otolismo a diciembre de 2013

Creo recordar haber dicho que el otolismo es compatible con cualquier postura tolerante de cualquier religión o creencia. Desafortunadamente, he descubierto que uno de los principios del otolismo es incompatible con ciertos principios fundamentales de la religión (y recordemos que el ateísmo ES una religión).

El otolismo establece que Dios tiene un plan para cada persona. Admitiendo ideas como la revelación progresiva de la fe Bahá'í, ésta no se produce sólo en un plano generacional, sino también en uno personal. Cada persona tiene que descubrir para qué está en este mundo, cuál es su misión, su objetivo. Cada persona tiene que descubrir y construir su sistema moral, que, eso sí, debe aplicar para juzgarse a sí y no a los demás. En ese camino, las religiones, las creencias, la moral de otros, la ética de otros, nos ayudan, nos sirven de guía, pero no pueden determinar nuestras vidas.

Como español, siento un gran respeto por la frase de don José: "Yo soy yo y mis circunstancias". No pueden juzgarse los errores de un quinceañero con normas válidas para sexagenarios, ni a la inversa (por poner un ejemplo). No se debe medir con el mismo rasero a un rico que a un pobre (cosa de la que ya se advierte en el Nuevo Testamento - no juzgues la cantidad que se entrega para limosna, sino el sacrificio que se hace). En términos más avanzados, ¿quiénes somos para juzgar lo que les cuesta a otros sonreír, ayudar a otros, estudiar, hacer dieta,...? Si Dios, o la vida, o la suerte, nos ha dado diferentes circunstancias, ¿por qué tenemos que seguir todos las mismas normas de vida, tanto en la física y /o rutinaria como en la espiritual (p.e.)? Un Dios justo, ¿crearía un sistema de normas iguales para todos?

"Para una selección justa, todo el mundo tiene que pasar la misma prueba:
por favor, trepen a aquel árbol"


¿Existen normas universales? Quiero creer que sí: la regla de oro existe, quizá, en todas las creencias, expresada de una u otra manera (el Sé a los demás como quieras que sean contigo, Trata al prójimo como quieras ser tratado, No hagas lo que no quieras que te hagan, etc.) - eso sí, sin dogmatismos, sin imposiciones, aplicándolo primero a uno mismo.

¿El otolismo es una religión? No sé. ¿Es una creencia individualista? Hasta cierto punto, puede que lo sea. Yo prefiero creer que es, más bien, una propuesta a la introspección, a la reflexión, a pararse a pensar en lo que uno hace antes de ponerse a juzgar a otros. Es hacer examen de conciencia. Es creer que hay muchas formas de ser normal y de ser bueno. Es ser consciente de que desconocemos las circunstancias desde las que otros deciden. Es saber que tenemos mucha suerte si somos capaces de construirnos nuestro propio mundo. Es vivir y dejar vivir. Y en un desarrollo moral adecuado, incluye vivir con otros, ayudar al prójimo, pensar en los demás, desear el bien a todo el mundo, dentro de los límites de sociabilidad de cada cual.

Y como ya dije en otras ocasiones: aún hoy sigo creyendo que las religiones oficiales tienen su lugar en el mundo. Hay mucha gente a quien le sirve de guía para poder dedicarse a otros menesteres - es muy cómoda. Y hay gente que, reflexionando, buscando, descubren que hay una religión que, aparente o realmente, define sus objetivos morales, con la ventaja añadida de que coinciden con mucha otra gente. Me parece estupendo, respetable y casi hasta envidiable. De hecho, me encantaría conocer a otros otolistas, llamen a su sistema como lo llamen, para intercambiar ideas.

Quién sabe. Quizá un día.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Weinberg


"Para que la buena gente haga cosas malas hace falta religión.”
Steven Weinberg

Evidentemente, Steven Weinberg no ha pasado por ningún país del antiguo bloque soviético, donde la religión estaba prohibida y el ateísmo institucionalizado llevaba a la gente buena a hacer cosas muy malas. En todos los países comunistas han muerto miles de personas, decenas y cientos de miles han sido perseguidas, y de todas ellas, algunas (y no pocas) fueron perseguidas por motivo de querer practicar su religión. Stalin era ateo, y él solito ordenó la muerte de millones de personas.

Aunque... pensándolo bien, siempre he creído que el ateísmo es una religión, la religión del Dios inexistente. Hm... Quizá Weinberg tenga razón después de todo... ¡Acabemos con el ateísmo! Sus adeptos son los peores fanáticos. Matan porque quieren, no porque nadie se lo diga :D No pueden excusarse en un lavado de cerebro, ¡son perfectamente conscientes! ¿Qué hacemos con ellos?

(por si acaso, esto va de broma, y que ningún ateo tenga miedo, porque los creyentes convencidos y no fanáticos -la mayoría, de hecho- son gente educada en el amor y en el respeto al prójimo).