... y otras lindezas. Ayer le pregunté a una conocida si tenía planeado hacer excursiones en motocicleta (motociclista de pro como es), y entre unas cosas y otras acabó despotricando de los ciclistas como yo. Que los ciclistas tenían que quedarse en los carriles-bici, y no andar molestando en carreteras.
Opté por una actitud prudente en la conversación, porque a algunos dogmáticos, algunos días, se los ve venir de lejos. Es como cuando oyes a un gitano despotricar de los homosexuales o a un homosexual de los gitanos: a ver, espabila, que estás pidiendo comprensión y derechos para tu minoría mientras atacas a otras minorías que también necesitan defender sus derechos. Y el hecho es que los motociclistas son una minoría que molesta a mucha gente, constituyen una minoría que molesta con su ruido y su comportamiento (percibido por no pocos como una temeridad, cuando no una amenaza, dentro del uso responsable de las carreteras y otros espacios públicos) y que no somos pocos los que prohibiríamos su uso en una gran cantidad de espacios (p.e. plazas, pueblos). Ya escribí hace años el guión para un corto de cine en el que mostraba mis sugerencias al respecto. Y sí, hoy veo aquellas sugerencias como radicales; pero el hecho es que muchos motoristas suponen, aún hoy, un riesgo para la salud pública, con sus ruidos, sus humos, sus maniobras inesperadas y que no se ven venir, etcétera (hay otros puntos más serios, pero no es de eso de lo que quiero hablar).
Seguía mi conocida con la matraca de que los ciclistas suponen un peligro por sus maniobras inesperadas (ehm... un motociclista que te adelanta a 200 Km por hora y al que no ves venir, supongo que es algo esperado por cualquiera en cualquier lugar y momento del día). No acertaba ella a ver que una de las obligaciones de cualquier conductor, sea del vehículo (motorizado o no) que sea, es adaptar su velocidad a las circunstancias de la carretera, y que estas circunstancias incluyen, nos guste o no, a otros usuarios que estaban en donde fuere antes de que llegáramos nosotros.
Y es que el argumento de "las carreteras son para los coches" no es válido desde el momento en el que las personas son más importantes que los coches. Porque, a ver, cuando nos compramos un coche, ¿lo hacemos por el coche, para que el pobre tenga quién lo conduzca? ¿O lo hacemos, en cambio, por nosotros, para tener una vida más cómoda? Los coches son para las personas, lo mismo que las carreteras. Y si fueran para los coches, entonces las motocicletas tendrían tan poco que hacer en ellas como las bicicletas. O menos, incluso, porque un choque contra un ciclista supone para la salud de cualquier conductor de un coche un riesgo mucho menor que el choque contra una moto.
Como ciclista, intento pensar en los otros usuarios de la carretera, y no sobrepasarme en mis derechos. Me irrita, cuando conduzco, ver, como he visto, a dos ciclistas que ocupan toda la carretera y no te dejan adelantar ni con línea discontinua y una visibilidad de varios cientos de metros, porque toda la anchura de la carretera es poca para ellos, en lugar de ir, dejme tomu, ocupando un carril entero pero permitiendo adelantar por el otro. Y me irrita el comportamiento desconsiderado de los ciclistas porque seguimos siendo minoría, no tenemos tantos espacios, no tenemos tantos derechos, y que haya gilipollas abusando de los pocos derechos que tenemos nos hace flaco favor en la línea de conseguir nuevos derechos.
Habiendo dicho eso, el principal perjudicado en un accidente con un ciclista suele ser... el ciclista. Es el más vulnerable de los conductores. Al mismo tiempo, es el que menos contamina, sea acústica o atmosféricamente. Es, de todos los conductores, el que más está haciendo por su salud y por la salud de otros usuarios de las comunicaciones de cualquier tipo, y por el medio ambiente. Potencialmente, es, con su mejor estado de salud (y salvo accidentes), el que, cuando envejezca, va a necesitar menos recursos de ese sistema socio-sanitario que pagamos todos de nuestros impuestos. Y hablando de impuestos, las carreteras se pagan también de los impuestos que pagan los ciclistas. Cierto, este argumento justificaría que los coches y las motos circularan por los carriles-bici; sin embargo, la ley permite a los ciclistas circular por las carreteras.
Y en las carreteras como en el mar, el grande es el que tiene que tener más cuidado de no aplastar al pequeño.
Las carreteras son para las personas, no para los gilipollas, usen el medio de transporte que fuere.
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sábado, 16 de abril de 2016
domingo, 21 de diciembre de 2014
De hechos y hacedores
Una de las cosas que me gustaría hacer de forma automática y que aún no he aprendido bien es a juzgar los hechos, y no a los hacedores. O, en terminología cristiana, el pecado y no al pecador.
No, no me considero cristiano ya desde hace unos cuantos años. Eso no significa que no admire ni tome como ejemplo la figura de Jesús de Nazaret, que me parece un patrón de conducta muy bueno. Y así, cuando oigo comentarios sobre la matanza en Pakistán, me pregunto qué habría dicho Él. Supongo que si dijera aquello de "el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra", lo habrían linchado.
Y lo cierto es que algunos comentarios en algunas conversaciones me han llevado a pensar acerca de cuán libre de pecado estoy yo. Dicho de otro modo: ¿cuántos niños inocentes mueren en el mundo por mi culpa? Claro, yo no ordeno ninguna matanza ni aprieto ningún gatillo; pero tanto desde la perspectiva de un existencialismo cancriano ("seguro que es culpa mía") como desde la de un bagaje cultural católico ("pecar por omisión"), desde el momento en el que obre en mi poder el conocimiento de mi parte de culpa, el no hacer nada me convertirá en cómplice.
Sí, condeno la matanza. Sí, aunque no soy juez ni soy Dios, condeno a los carniceros. ¿Contento, querido lector? Sin peros ni aunques ni sinembargos ni noobstantes.
Además, quiero confesarme.
Hoy estaba pensando en comprarme una cámara digital nueva. Supongo que nadie espera que justifique esta decisión, porque en nuestra sociedad actual, querer es adquirir y punto. Nuevamente, un deje cancriano me lleva a explicarme: que si tengo un proyecto publicable en mente, que si mi cámara vieja está para el arrastre, que si trabajo mucho y tengo derecho a darme un capricho, etc. Ahora bien, durante la comida salió el tema y salió la acusación y el veredicto (con el que estoy de acuerdo). Otólicamente hablando, el juzgar un hecho me lleva, necesaria y moralmente, a analizar hasta qué punto no estaré yo cayendo en lo mismo. Y pensé en la cámara de fotos, y en su digitalidad, y en que esa digitalidad está basada en componentes electrónicos, a su vez basados en coltán, y que el negocio del coltán está, a su vez, basado en el Congo, provocando una guerra que lleva varios millones de muertos y ni se sabe de refugiados...
Éste es el conocimiento de mi parte de culpa. No necesito una cámara nueva. Mi derecho a un capricho no puede quedar por encima del derecho de otros a una vida tranquila y segura, o de su mero derecho a seguir vivos.
¿Estoy exagerando? ¿Llevando las cosas a un extremo? Quizá. Yo no voy a juzgar a quien se quiera comprar todos los cachivaches electrónicos que le plazca, sin pensar de dónde vienen ni qué consecuencias tiene para otros seres humanos, renovando su parque electrónico al ritmo de todas las modas. El hecho, en sí, sí que lo juzgo: me parece demasiado inmoral para tener cabida en mi vida. El que lo quiera hacer, que lo haga. No creo que una persona sea inmoral por hacer algo inmoral: todos cometemos errores, y algunos son muy gordos. Quizá sea "amoral en ese aspecto". O no. No me interesa. Me interesa tan sólo cómo afecta esto a mi vida.
Tanta y tanta gente se queja de que sus niños juegan con móviles y con consolas y con tabletas y con drones y con la madre electrónica que los parió. Y como el victimismo mola, les compran más y más, para poder quejarse todavía más. No quieren saber. Están en su derecho. Yo tampoco quiero escuchar victimismos y estoy en mi derecho. Dame un victimismo y te daré conocimiento. No te llamaré inmoral, pero tú me llamarás radical, pese a que yo te dejo vivir como tú quieres y sólo me defiendo de tu lenguaje negativo.
Es una pena que no hables la lengua de Cervantes. Quién sabe. Igual este texto sirve para abrirle a alguien los ojos. O para que yo me dé cuenta de que estoy equivocado de principio a fin.
De momento, ya he sacado el cubo de la basura y puedo ponerme a trabajar en algo más entretenido y más positivo.
No, no me considero cristiano ya desde hace unos cuantos años. Eso no significa que no admire ni tome como ejemplo la figura de Jesús de Nazaret, que me parece un patrón de conducta muy bueno. Y así, cuando oigo comentarios sobre la matanza en Pakistán, me pregunto qué habría dicho Él. Supongo que si dijera aquello de "el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra", lo habrían linchado.
Y lo cierto es que algunos comentarios en algunas conversaciones me han llevado a pensar acerca de cuán libre de pecado estoy yo. Dicho de otro modo: ¿cuántos niños inocentes mueren en el mundo por mi culpa? Claro, yo no ordeno ninguna matanza ni aprieto ningún gatillo; pero tanto desde la perspectiva de un existencialismo cancriano ("seguro que es culpa mía") como desde la de un bagaje cultural católico ("pecar por omisión"), desde el momento en el que obre en mi poder el conocimiento de mi parte de culpa, el no hacer nada me convertirá en cómplice.
Sí, condeno la matanza. Sí, aunque no soy juez ni soy Dios, condeno a los carniceros. ¿Contento, querido lector? Sin peros ni aunques ni sinembargos ni noobstantes.
Además, quiero confesarme.
Hoy estaba pensando en comprarme una cámara digital nueva. Supongo que nadie espera que justifique esta decisión, porque en nuestra sociedad actual, querer es adquirir y punto. Nuevamente, un deje cancriano me lleva a explicarme: que si tengo un proyecto publicable en mente, que si mi cámara vieja está para el arrastre, que si trabajo mucho y tengo derecho a darme un capricho, etc. Ahora bien, durante la comida salió el tema y salió la acusación y el veredicto (con el que estoy de acuerdo). Otólicamente hablando, el juzgar un hecho me lleva, necesaria y moralmente, a analizar hasta qué punto no estaré yo cayendo en lo mismo. Y pensé en la cámara de fotos, y en su digitalidad, y en que esa digitalidad está basada en componentes electrónicos, a su vez basados en coltán, y que el negocio del coltán está, a su vez, basado en el Congo, provocando una guerra que lleva varios millones de muertos y ni se sabe de refugiados...
Éste es el conocimiento de mi parte de culpa. No necesito una cámara nueva. Mi derecho a un capricho no puede quedar por encima del derecho de otros a una vida tranquila y segura, o de su mero derecho a seguir vivos.
¿Estoy exagerando? ¿Llevando las cosas a un extremo? Quizá. Yo no voy a juzgar a quien se quiera comprar todos los cachivaches electrónicos que le plazca, sin pensar de dónde vienen ni qué consecuencias tiene para otros seres humanos, renovando su parque electrónico al ritmo de todas las modas. El hecho, en sí, sí que lo juzgo: me parece demasiado inmoral para tener cabida en mi vida. El que lo quiera hacer, que lo haga. No creo que una persona sea inmoral por hacer algo inmoral: todos cometemos errores, y algunos son muy gordos. Quizá sea "amoral en ese aspecto". O no. No me interesa. Me interesa tan sólo cómo afecta esto a mi vida.
Tanta y tanta gente se queja de que sus niños juegan con móviles y con consolas y con tabletas y con drones y con la madre electrónica que los parió. Y como el victimismo mola, les compran más y más, para poder quejarse todavía más. No quieren saber. Están en su derecho. Yo tampoco quiero escuchar victimismos y estoy en mi derecho. Dame un victimismo y te daré conocimiento. No te llamaré inmoral, pero tú me llamarás radical, pese a que yo te dejo vivir como tú quieres y sólo me defiendo de tu lenguaje negativo.
Es una pena que no hables la lengua de Cervantes. Quién sabe. Igual este texto sirve para abrirle a alguien los ojos. O para que yo me dé cuenta de que estoy equivocado de principio a fin.
De momento, ya he sacado el cubo de la basura y puedo ponerme a trabajar en algo más entretenido y más positivo.
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sábado, 26 de julio de 2014
Una propuesta
En nuestro edificio, tenemos un administrador. El administrador cobra un precio por su trabajo. El precio está acordado de antemano. Si el administrador tomare decisiones que no le competen, y/o robare, y/o modificare el precio de su trabajo sin una consulta previa, y/o no realizare las tareas por las que se le paga, probablemente no sólo le pondríamos las peras al cuarto, sino que buscaríamos otro administrador. Y si no hubiere ningún administrador aceptable, tendríamos que formar un grupo de vecinos y administrar el edificio en común, como fuere. Y a los administradores, a todos, los denunciaríamos, les pediríamos compensación económica, y si el daño fuere suficientemente grande, en términos morales, psicológicos o económicos (p.e.), podría caerles hasta cárcel.
En política, no lo hacemos.
Mi propuesta es tratar (pagar) a los políticos (senadores y diputados, entre otros) como los Administradores que son. Esto se podría concretar en diversos puntos, que veremos a continuación. La lista no es exhaustiva (ni es de ocurrencia mía exclusiva, que quede claro):
Lo que viene ahora no es parte de la propuesta que da título a esta entrada, sólo son pensamientos previos para alguna otra demanda en el futuro. Lo incluyo porque podría estar relacionado con la propuesta si uno se planteara la siguiente pregunta: ¿DE DÓNDE SALDRÁ EL DINERO PARA PAGAR A LOS ADMINISTRADORES? (dicho de otro modo, de qué partida de los Presupuestos Generales no se va a quitar)
EL PROBLEMA DE LA TRANSPARENCIA:
¿Dónde se va el dinero del Contribuyente? Yo nunca tengo claro dónde se va. Y que conste, lo que voy a proponer ahora NO ENTRA dentro de la propuesta del pago a los Administradores, sino que es otra cosa:
NO SÉ SI ES VIABLE: o hasta qué punto, que la recaudación de la Seguridad Social se utilice única y exclusivamente para la Seguridad Social; que los impuestos sobre la propiedad (privada) se utilicen para infraestructuras relacionadas con las propiedades comunes; que los impuestos del tabaco se utilicen sólo para fines especificados previamente (por ejemplo, aunque no necesariamente: I+D, Sanidad, fundaciones, becas); y así sucesivamente. Quizá esto ayudara a que hubiera una mayor transparencia en los Presupuestos Generales y también a la hora de evaluar la actuación de una Administración (Gobierno) concreta - esa transparencia que tantos echamos en falta algunos. Y sigo sin responder a la pregunta de cómo financiar los sueldos de los Administradores, porque no conozco la respuesta. ¡Ayuda!
GRACIAS A TODOS por vuestro apoyo y vuestros comentarios.
En política, no lo hacemos.
Mi propuesta es tratar (pagar) a los políticos (senadores y diputados, entre otros) como los Administradores que son. Esto se podría concretar en diversos puntos, que veremos a continuación. La lista no es exhaustiva (ni es de ocurrencia mía exclusiva, que quede claro):
- si el Administrador faltara a su trabajo, no cobrará la parte proporcional del sueldo, dividido en días laborables del mes correspondiente; es decir, si no trabaja, no cobra
- si el Administrador está físicamente presente en el lugar de trabajo, pero se encuentra realizando tareas que no tienen nada que ver con su función (hablando en los pasillos, reunión de cafetería mientras se votan leyes, jugando a juegos en red y un largo etcétera), podrá ser penalizado con la pérdida de la parte correspondiente del sueldo para ese día; en caso de reincidencia, podrá perder su puesto de trabajo sin derecho a compensación económica cualquiera
- el Administrador que perdiere material de trabajo necesario e insustituible, deberá financiar la pérdida de su bolsillo; ejemplos de este material podrían incluir fotocopias, teléfonos, tabletas, ordenadores, copias de leyes, folletos, bolígrafos; dicho de otro modo: si un diputado recibe un ordenador del Estado y lo pierde, tendrá que pagarlo de su bolsillo
- la Administración Pública no deberá aportar a los Administradores material de trabajo que no sea necesario e insustituible para la realización del trabajo de Administrador
- cualquier adquisición (compra) de material de trabajo para un Administrador deberá estar justificada de forma plena, previa e inteligible para el ciudadano no avezado en lenguaje administrativo (deberá justificarse con lenguaje NORMAL)
- un Administrador no cobrará sueldo del Estado una vez que terminen sus funciones; sin embargo, tendrá derecho a subsidio de desempleo, pensión de jubilación, mes de vacaciones durante su "mandato" (= periodo administrativo) y otras ventajas en los mismos términos que cualquier trabajador, sea de la Administración Pública o de una empresa privada
- los sueldos de los Administradores no podrán ser superiores a tres veces el Salario Mínimo Interprofesional, ni podrán crecer a porcentajes superiores a los de cualquier pensión de jubilación
- las malversaciones de fondos, las preferencias, las prevaricaciones, las decisiones económicas que se prueben desafortunadas para el bienestar del país, podrán conllevar cárcel, y deberán exigirse compensaciones (adecuadas) para el país
- no existirán dietas de transporte para los Administradores mientras no existan para los demás Trabajadores del país; si quieren ir al trabajo en coche, pueden hacerlo en su coche pagándose ellos el combustible, como hace el resto.
- si el Administrador tiene derecho a un almuerzo pagado, éste se servirá en el trabajo; no cobrará dietas alimenticias, porque ya se ha invertido en su almuerzo; el administrador tiene derecho a acudir al trabajo con la tartera-fiambrera y llevarse el almuerzo para cenar, si así lo desea
- las consumiciones que se hagan en el lugar de trabajo fuera del mínimo mencionado en el punto anterior deberán ser costeadas en su totalidad por parte del Administrador que fuere (que cada cual se pague lo que consuma, nada de cubatas a cargo del Contribuyente)
- qué se yo... ¿el sueldo no deberá ser inferior al doble del Salario Mínimo Interprofesional? (no olvidemos que hay que motivar un poco, y que las culpas se las chupan solitos aunque tengan/tuvieren buenas intenciones...)
Lo que viene ahora no es parte de la propuesta que da título a esta entrada, sólo son pensamientos previos para alguna otra demanda en el futuro. Lo incluyo porque podría estar relacionado con la propuesta si uno se planteara la siguiente pregunta: ¿DE DÓNDE SALDRÁ EL DINERO PARA PAGAR A LOS ADMINISTRADORES? (dicho de otro modo, de qué partida de los Presupuestos Generales no se va a quitar)
EL PROBLEMA DE LA TRANSPARENCIA:
¿Dónde se va el dinero del Contribuyente? Yo nunca tengo claro dónde se va. Y que conste, lo que voy a proponer ahora NO ENTRA dentro de la propuesta del pago a los Administradores, sino que es otra cosa:
NO SÉ SI ES VIABLE: o hasta qué punto, que la recaudación de la Seguridad Social se utilice única y exclusivamente para la Seguridad Social; que los impuestos sobre la propiedad (privada) se utilicen para infraestructuras relacionadas con las propiedades comunes; que los impuestos del tabaco se utilicen sólo para fines especificados previamente (por ejemplo, aunque no necesariamente: I+D, Sanidad, fundaciones, becas); y así sucesivamente. Quizá esto ayudara a que hubiera una mayor transparencia en los Presupuestos Generales y también a la hora de evaluar la actuación de una Administración (Gobierno) concreta - esa transparencia que tantos echamos en falta algunos. Y sigo sin responder a la pregunta de cómo financiar los sueldos de los Administradores, porque no conozco la respuesta. ¡Ayuda!
GRACIAS A TODOS por vuestro apoyo y vuestros comentarios.
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