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viernes, 6 de noviembre de 2020

Quien roba a un ladrón...

¿Hay o no hay tongo en las elecciones presidenciales de EEUU, y qué pienso al respecto?

Supongo que, quienes me leéis o seguís por las redes, sabéis bien cuál es mi opinión acerca de Donald Trump, pero lo repaso, por si acaso, y tan brevemente como pueda.

Había oído hablar de él demasiado y la forma en la que lo presentaban me hizo ponerme en contra de los medios. No podía ser como lo presentaban. Cuando veía tuits publicados por él, me pensaba que era una broma, una cuenta de coña.

Luego fui viendo que, sea su persona o su personaje, iba en serio.

Sus ataques verbales a otras personas (o personajes) y al medio ambiente, sus incongruencias, sus mentiras, todo iba más allá de una persona que queda fuera de los límites de lo políticamente correcto. No es que fuera un maleducado o un impresentable: parecía un peligro.

Ahí entraron los medios para, con acierto o sin él, presentar las consecuencias de lo que él decía. Y sí, los medios manipulan, claro que sí. Y nosotros a veces nos dejamos manipular, más o menos conscientemente. Y a veces perdemos la pista de lo que nos han manipulado de verdad y lo que nos hemos dejado. En mi caso, ya no lo sé.

Quizá me estén manipulando ahora. Pero antes de ir a ese punto, creo que debería explicar a quién prefería que ganara, o más bien que no ganara, en las elecciones presidenciales estadounidenses.

Parto de la premisa de que todos los políticos mienten, unos más y otros menos, y que todos se mueven hipnotizados por el ansia de poder. Parto de la premisa de que, cuanto más alto se mueven, menos les importa el bienestar de la gente y del medio ambiente. Eso ponía a los dos candidatos a la par. La economía de EEUU no me afecta tan directamente como a los estadounidenses y otra gente que viva allí. Joe Biden defendía (y defiende) causas con las que no comparto, ni moral ni visceralmente, y por las que me gustaría que ni él ni su partido consiguieran nunca el poder, o no el suficiente.

Claro, igual estoy muy manipulado por los medios, que me dicen que el medio ambiente está en peligro, aunque me temo que a mucha de esa creencia he llegado por convencimiento, deducción e "investigación" (no científica, pero tampoco "intuitiva") propios. Y en ese contexto, veo que se presentan dos candidatos, el uno atacando el medio ambiente y el otro diciendo que lo va a proteger.

"Mira, Joe, no es que me lo crea, pero Donald lleva tantas mentiras de Pedro Páramo que prefiero darte el voto de confianza a ti, que me permites conservar la esperanza". No estoy de acuerdo con su política de "derechos reproductivos" (= interrupción voluntaria del embarazo) y, si fuera el único aspecto de su programa, lucharía activamente contra él en las redes; pero no es el único punto. Cuando preguntaban a Trump por su programa para un segundo mandato, sólo hablaba de lo que ya había hecho (y mucho de ello eran fantasías suyas); Biden presentaba ideas concretas, y unas cuantas se referían al medio ambiente.

Claro que me importan las vidas de los niños, natos o futuribles. Y las de los jóvenes, y adultos, y ancianos. Y animales y plantas. Y la mejor manera de darnos una posibilidad a todos es cuidar el medio ambiente. Un candidato lo incluía en su programa, el otro llevaba cuatro años sin una dirección clara, en el mejor de los casos, cuando no atacándolo y mintiendo acerca de sus acciones. Un candidato me daba esperanza, el otro desesperación.

Llegó la pandemia, llegaron las series de mentiras por parte del presidente actual, su desinformación, la profundización de sus incongruencias, la impresión de que lo estaba haciendo todo a propósito. Y sí, parte de mi información provenía de los medios, pero otra parte venía de verme sus conferencias de prensa, que me hacían ver que, como ya dijera en otra ocasión, los medios que yo elegía, más que manipularme, me estaban ahorrando tiempo.

Esos medios empezaron a hablar de los intentos de Trump de influir el resultado de las elecciones en su propio favor. Mientras tanto, el propio presidente decía que no iba a aceptar un resultado que no le gustara. Organizaba mítines multitudinarios en mitad de esta pandemia que (disculpen ustedes) estoy convencido de que es real—y le veía mostrarse con una falta total de respeto hacia sus "súbditos" y sus vidas. Todo apuntaba a que iba a hacer trampas: la intimidación de votantes (llevaría mucho explicar por qué lo creo), la supresión de votantes, los cambios en la organización del servicio postal, los cambios de leyes electorales en estados republicanos ya durante el proceso de votación, etc.

(Estoy resumiendo el 2020... y resumiendo mucho)

Ahora aparecen en las redes vídeos de gente afirmando que es demócrata registrada, y que han visto mucha manipulación, que se están haciendo trampas en contra del presidente Trump.

Y esto plantea preguntas morales. En español, decimos eso de que quien roba a un ladrón, cien años tiene de perdón. Se sobreentiende que eso se puede aplicar a otros campos de la vida, y que quien haga trampas a un tramposo, cien años tendrá de perdón, ¿no? Yéndonos al extremo, siempre podríamos decir que no lo estamos matando, pese a que quien a hierro mata, a hierro muere.

Suponiendo que sea cierto que Trump está haciendo trampas (véase como exige que se cuenten sólo los votos de los estados donde va perdiendo, y que se dejen de contar allá donde va ganando), la verdad, si eso me lo hace jugando al parchís, lo aparto de la mesa y se queda sin jugar. Pero por otro lado, podría activar la picaresca española. ¿Recordáis? En el Lazarillo de Tormes, el ciego recibió un racimo de uvas y acuerda con Lázaro que comerán alternándose y tomando cada uno una sola uva por turno. El ciego comenzó a hacer trampas, cogiendo dos uvas por turno, y Lázaro, al verlo, empezó a hacer  lo mismo, y a partir de un punto, Lázaro continuó de tres en tres. Cuando acabaron el racimo, el ciego supo que Lázaro había tomado las uvas de tres en tres, porque él las tomaba de dos en dos y Lázaro callaba. El ciego sabía que Lázaro lo veía.

En nuestro caso, ¿están realmente algunos demócratas haciendo trampas en silencio? ¿Sería la misma situación de culpabilidad, o actúan movidos por la desesperación y el miedo? Alguien escribía en estos días que el miedo puede empujar a las mejores personas a cometer los peores actos. La impunidad y la aceleración en la degeneración mostrada por Donald Trump, su fanfarronería, sus amenazas, todo ello ha contribuido a crear miedo, y ese miedo no viene sólo los medios, sino de Trump mismo.

No es la misma situación, no es la misma culpa. Los demócratas no han estado callados. Han sufrido la desventaja, pero no callados. Y quizá ahora estén tomando las uvas de dos en dos, para comer los dos igual, o para reducir la ventaja de un Trump ciego de poder devorando de tres en tres. ¿Es moralmente correcto hacer trampas a un tramposo? ¿Es justo? ¿Es igualitario?

Mientras debatimos eso un poco más, recuerden que el servicio postal estadounidense sigue sin entregar más de 100.000 papeletas válidas y que el partido republicano ha impedido votar a cientos de miles de votantes a lo largo y ancho del país. Mencionemos también a las más de 200.000 víctimas de una pandemia que Trump se ha encargado de extender lo más posible.

Sin embargo...

En el Nuevo Testamento dicen aquello de poner la otra mejilla, o que al César, lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. ¿Vamos a ignorar este principio para intentar defender lo que nosotros creemos que es justo, o más bien, para empoderar a quien creemos que está más cerca de representar aquello que consideramos más justo? ¿Qué fin justifica qué medios?

No tengo una respuesta. Hoy me encontré pensando qué haría si tuviera en mis manos la última papeleta de las elecciones, que esa papeleta fuera para Donald Trump, que yo supiera que con esa papeleta él ganaba las elecciones y que yo pudiera destruirla o mentir acerca de su contenido sin ser descubierto. (Tendría que ser la papeleta que marcara el 0,5% de diferencia necesario para hacer un recuento; pero simplifiquemos la historia). Creo que sería honesto, pero igual es sólo que no estoy tan atemorizado ni tan desesperado como para tomar una decisión poco cristiana.

¿Por qué, si no me defino como cristiano? Sí soy español. "Es robar a un ladrón. Es equilibrar la balanza con sus trampas. Es justicia social y medioambiental". Puedo intentar convencerme de mil maneras. "Si no haces trampas, sufrirán muchas más personas". Como si yo estuviera capacitado para decir qué numeros o qué personas tienen más derecho a un alivio de su sufrimiento. Así que, como español y no cristiano, debería tener las ideas claras y destruir la papeleta, o mentir acerca de su contenido.

Hoy por hoy, y entre que encuentre otros argumentos, no lo haría (no haría trampas, vamos). En cuanto a la situación en EEUU y la pregunta con la que empezaba esta larguísima bitácora, estoy convencido de que hay tongo y de que fue Donald Trump quien lo empezó, lo provocó... o lo empezó y además lo provocó. Pienso que es muy probable que haya muchos en el bando contrario intentando equilibrar la balanza. Pienso que no es posible descartar que se pasen "equilibrándola" y la lleven a cambiar unos resultados que, si Donald no hubiera empezado, quizá le hubieran favorecido más.

Ahora, Trump y sus seguidores claman al cielo y dicen tener y estar presentando pruebas de las trampas que hacen los demás. Para su desgracia, el Pedro Páramo yanqui, después de cuatro años de fomentar el miedo y la desesperación, y de jugar a ser otro Pedro a la vez, el del lobo, ha perdido toda su credibilidad.

Empieza a darme pena, pero la justa. Ni un pelo más.

Y ahora, que sea la voluntad de Dios.

jueves, 29 de octubre de 2020

Del stand-by, tercios y psicópatas

Hace ya bastantes años que estaba yo compartiendo piso. A la otra persona le gustaba ver la televisión, y planchar, y cocinar al horno, y ver películas y escuchar música en su torre de alta fidelidad. Algunos de esos aparatos, cuando estaban apagados, permanecían “a la espera” o, como se le llama en inglés, “en stand-by”: una lucecita insignificante indicaba dicha espera, listo el ingenio a funcionar a pleno rendimiento en el momento en el que alguien apretara el botón adecuado del “(yo) mando a distancia”. Yo insistía en que, por insignificante y despreciable que fuera aquel gasto, era una cuestión de principio ético-ecológico no malgastar a lo bobo una energía que podría utilizarse de un modo mejor o, simplemente, no utilizarse.

(Recordemos: la energía más ecológica es aquélla que no se utiliza)

La factura de la luz, en aquel entonces, llegaba una vez al año. Aquel año fue el doble de lo que había sido el año anterior. Me puse muy serio. Insistí, nuevamente, en que no se dejara ningún aparato eléctrico o electrónico a la espera. Claro, seguían estando la plancha, el horno, la nevera y otros grandes consumidores de electricidad, así que me esperaba una reducción simbólica, máxime cuando la factura llegó en marzo (con un 25% del año ya consumido al ritmo del anterior) y más tarde pasé un mes fuera de casa, sin controlar la situación y sabiendo lo que iba a haber. Léase, un tercio del año se consumió electricidad al mismo ritmo que en el Año Terrible.

Sin embargo, cuál no sería mi sorpresa al llegar la siguiente factura y ver que la plancha y el horno no eran tan feroces, comparativamente, como uno podría pensar: el consumo en kW·h se había reducido en un tercio—vigilando el gasto dos tercios del año.

Uno no puede menospreciar esos tercios. Tienen una fuerza que le pueden tumbar a uno la economía doméstica. Del mismo modo, tampoco conviene hacer la vista gorda a los stand-by. Hay que vigilarlos

De hecho, si hablamos de tercios y de stand-by, es inevitable reflexionar sobre el primer debate de la campaña por la presidencia de los EE.UU de este año. Cuando al presidente en funciones le pidieron que condenara el supremacismo blanco, contestó de forma ambigua y le pidieron que fuera claro. Se negó a condenar si no era a un grupo concreto. Le mencionaron a los Proud Boys. La respuesta del presidente fue “Proud boys, stand back, stand by”—o dicho de otro modo, “Chicos orgullosos, echaos atrás, permaneced a la espera”. A la espera de que alguien diga “mando” (a distancia). Mientras los tertulianos televisivos debatían el verdadero significado de aquella frase y los acólitos del hombre naranja defendían la inocencia de su lenguaje, los Proud Boys no perdieron el tiempo y se hicieron camisetas con la frase, aclarándole las ideas a cualquiera con voluntad de ver.

Yo no sé qué recursos energéticos estarán consumiendo, aparte de lo que consuma la gente atemorizada por esa respuesta ominosa. Personalmente, al oír la expresión “stand-by”, no puedo evitar pensar en tercios; y en que es una frase, en este contexto, con sentido doblemente marcial, dirigida, también, a tercios.

A los vigilantes tercios de Donald Trump.

lunes, 26 de octubre de 2020

Las narices en otros países

Se me sorprendía hoy un británico viviendo en los EE.UU. de que el resto del mundo esté tan interesado en la política estadounidense, y que quizá a mí también me sorprendería si la gente metiera las narices en la política checa.

Lo cierto es que la política de los distintos países está tan interconectada que todos tenemos intereses en muchos otros países, decenas de ellos, lo sepamos o no. No hablo sólo de nuestros socios en la Europa comunitaria. El que China tenga política expansionista nos afecta y, por tanto, legitima nuestro interés por saber qué se cuece allí—y quién lo cuece. El que hubiera una guerra del coltán en la República Democrática de Congo debería interesarnos más de lo que lo hace, y deberíamos meter nuestra pituitaria allí. El que haya países que no protejan sus bosques y haya países que motiven a los primeros a no respetar sus bosques y su biodiversidad es algo que nos afecta a todos. El que haya muchos países emitiendo mercurio a la atmósfera y arrojando plásticos al mar, o el hecho de que prácticamente todos los países estén contribuyendo al calentamiento global, hace que no sólo tengamos curiosidad por saber qué pasa en otros países, sino que lo raro sería que no la tuviéramos.

En ese contexto, los Estados Unidos de América, durante años, nos han vendido la moto de que son el país más importante del mundo, el más fuerte, el que tiene más autoridad. Se han erigido como árbitros en conflictos que, realmente, les atañían bastante menos como nación que los que nos atañen hoy algunos de los que he mencionado más arriba. Pero el hecho es que tenían esa autoridad. Nos gustara o no, era, y sigue siendo, un país poderoso, y si bien era capaz de ser el matón del colegio, también tenía más capacidad que nadie para salir en defensa de los débiles—cosa que los otros matones lo sabían muy bien.

Hoy en día, la política exterior de los EE.UU. se ha olvidado de su defensa de los débiles, así como de sus aliados. El país con más capacidad para tener bajo control a los otros matones se ha hecho amigo de esos matones. Está perdiendo autoridad, respeto, fuerza, confianza. Y todo ello se debe a una situación política.

El hecho de que el aliado más fuerte de la Unión Europea se esté convirtiendo en un trágico hazmerreír en el tablero de juego de la política internacional nos afecta a todos los europeos, porque desequilibra las fuerzas y hay unos cuantos afilándose los dientes sobre Europa. Otro hecho, el de que uno de los países más industrializados del mundo se eche atrás en todos los acuerdos ecológicos firmados por ellos, nos afecta a todos, al respirar, al comer, al beber. El que el árbitro deje de mirar a los jugadores para, en su lugar, arengar a los hinchas e instarlos a saltar al terreno de juego a linchar a quien les apetezca, no puede llevar el partido a buen fin. Y eso, que el residente naranja de la Casa Blanca hace en sus mítines contra sus adversarios políticos, es sólo un reflejo de lo que está provocando en el resto del mundo.

Cuando un comediante o un payaso hace un chiste, nos reímos o no. Si hace un chiste sobre política, nos reímos o no. Si es un buen payaso, o cómico, o cuentachistes, y nos habla de teorías de la conspiración, nos reiremos. Es su trabajo. Cada uno tiene que dedicarse a lo que sabe hacer. Un político puede hacer chistes, claro; pero tiene que hacerlos en su contexto, no en los contextos en los que todo el mundo espera que hable en serio. Y es que la gente se lo cree. Y se lo creen en todo el mundo. Ello me afecta más de lo que me gustaría. Veo a gente educada, formada, con valores morales, inteligente, que de repente se han transformado en lo que denostaban no hace tanto. Algunas de esas personas me son muy cercanas y queridas. No, no es culpa únicamente de un político: el político es un síntoma y una consecuencia de algo que viene de más atrás, evidentemente. Sin embargo, el político en cuestión está contribuyendo a extender y profundizar el mal, dotándole de nuevas fuerzas, apoyos y dimensiones; jugando en el patio de su colegio, sí, pero llegando hasta el patio de mi casa, que es particular.

Claro que meto las narices en la política estadounidense. Hay demasiado en juego. Por mí, por mis seres queridos, por mis amigos, por mis estudiantes, por la naturaleza, por los que han muerto y van a morir por sus acciones, por quienes no tienen voz, meto mis narices donde mi olfato me dice que debo meterlas.

P.S: Mi respuesta al británico: I'm afraid I can't answer to this shortly, so I'll focus on two points only :D in my case, what happens in the US affects me directly, among other things because my partner is from the US and living there. Believe me, that is not the strongest or most direct way the US politics affect me, but the other are too painful to talk about them. Out of the personal, what happens in the US has a direct resonance in the politics of many other countries, and I think people are becoming more and more aware of that fact. I'm not an expert on international affairs, so just an opinion.

Of course, there is also an evasive element: one focuses on political affairs that are distant enough to avoid ruining their moods about the close ones, which they feel they can't change either :D maybe with the hope that, if something changes elsewhere, it may as well turn out better at home.

lunes, 22 de junio de 2020

Se visten como p...

Esto va de política. Y de moral. De ver qué nos importan más, si las personas o los objetos físicos. De ver si tenemos valores o si los confundimos con sus símbolos.
Seguro que han oído esa burrada, que culpabiliza a la víctima, ¿no? "¡Cómo no va a haber violaciones, si algunas se visten que parece que van buscando jaleo!". A veces, se lo oímos decir a algunas mujeres. Nada de criticar al "pobre" violador, que no pudo hacer sino seguir sus instintos, en la situación en la que le habían puesto.
Y esa situación no era otra que ver pasar a una mujer guapa delante suyo. Pongamos que le pasaran muchas mujeres guapas por delante, y muchas vestidas de esa forma que algunos califican como "de buscar jaleo". Llevemos las cosas al extremo y pongamos que ese hombre sienta deseo sexual desde los 13 a los 83 años.
Son 70 años de sufrir provocación. Pobre hombre. Y algunas desconsideradas lo provocan, vistiendo como lobas. Claro, luego pasa lo que pasa, ¿no?
Estoy siendo sarcástico (por si acaso). Así que, no, la culpa no es de la mujer. Si pinto mi casa, no es una invitación al grafiti. Si aparco mi coche cerca de alguien con una llave en el bolsillo, no es una invitación a que me lo raye. Si alguien dice la sandez de que algunas se lo buscan, no es una provocación para que le respondan a la sandez dejándolo sin dientes (pero igual una bofetada no le vendría mal).
Estoy de acuerdo en que no viene mal ser consciente de que hay mucho descontrolado por ahí; pero ese descontrolado también puede rayar tu coche, robar tu bici, quemar tu casa, secuestrar a tus hijos mientras juegan en el parque, y en todos esos casos, está claro que el culpable es el descontrolado. El porqué está claro: ha atacado al sistema.
Sólo que, en este sistema nuestro, en el que todos somos iguales pero unos somos más iguales que otros (gracias, George Orwell), existen minorías con menos derechos. Y la mujer es una de esas minorías.
Resulta curioso (por llamarlo de alguna manera) que muchos de quienes culpan a la mujer también acusen a "los negros" (a todos y cada uno) por la destrucción de estatuas que estamos viendo en muchos países. Son malos, son de izquierdas, están organizados, luego vamos nosotros y blablablá. Yo estoy en desacuerdo con la destrucción de estatuas, pero cuando llega a su "destitución"... Mira, llevémoslas a los museos. Pero es que eso tampoco satisface a los que defienden los derechos las estatuas (y algunos, además, a los violadores). Poco importa (a ellos) que los motivos por los que se derriban las estatuas sigan existiendo. Habrá organización, no lo dudo, y elementos de izquierdas o de derechas (que también), y manipulación, pero el hecho es que el racismo lleva cientos de años existiendo. La esclavitud encubierta sigue existiendo en campos que darían, cada uno de ellos, para un reportaje exhaustivo. No son 70 años, ésos que veíamos más arriba, sino cientos de años.
No defiendo la destrucción de las estatuas, porque no estoy a favor de ella. Yo preferiría que se bajaran las estatuas y se colocaran en museos con explicaciones pertinentes, para que no se olvide la Historia, incluso los individuos y comportamientos denostables, e intentar, con ello, que se repita con menos frecuencia. Entiendo las protestas, porque hay una historia varias veces centenaria de opresión, de injusticia, de crímenes impunes. Que sí, que la ha habido también hacia los blancos, pero... primer, seguimos dominando, y segundo, no hablo de hacer justicia histórica, sino de solucionar un problema actual. No es lo mismo que un niño pegue con todas sus fuerzas a un adulto a que sea al revés. O que alguien cansado y malnutrido pegue a alguien fuerte y preparado. El acto en sí de pegar es malo; el nivel de maldad de cada actor es diferente.
Vamos a ver si me centro. ¿Qué quiero decir?
Lo que quiero es denunciar esa disonancia cognitiva (o hipocresía, quizá), por la que algunos quitan culpa a un hombre "provocado" (sic) pero se la aumentan a un colectivo oprimido y harto de estar oprimido, tan harto como lo estaríamos todos en su situación. ¿Qué es más importante, la integridad de las personas o la de las estatuas?

Algunas personas argumentan que una estatua representa "unos valores, no es sólo un objeto físico". Y yo estoy de acuerdo. Hay estatuas y monumentos que nos recuerdan valores morales, hazañas, ideales. En ese sentido, cada ser humano sobre la Tierra es un recuerdo de valores morales, de hazañas y de ideales que se nos escapan. Es cierto que un monumento, de forma ideal, debería mostrar esos valores de un modo universal; pero existe el peligro de que esos valores se identifiquen con el objeto que los representa, que el objeto se deifique, cayendo en la idolatría, y que se sieguen vidas por defender un objeto material. La Estatua de la Libertad no es la Libertad.
No es lo mismo estar reprimido que ser oprimido. Según algunos “popletas”, o confundidos, el reprimido tiene derecho a atentar contra personas y los oprimidos no tienen derecho a atentar contra objetos. Es la confusión moral a la que lleva adorar a becerros de oro.
Protejamos a la mujer, protejamos a las minorías, y después ya hablaremos de las estatuas. Que igual estamos adorando a las efigies de personas equivocadas olvidándonos de lo que es realmente importante—y luego (ahora sí que sí) pasa lo que pasa.

lunes, 18 de mayo de 2020

Jake Tapper and Alex Azar

Jake Tapper asked Alex Azar a few questions. It was disappointing.

https://www.youtube.com/watch?v=GhEu-jTTQmQ

There is an interesting question (tracking time 4:00). Why is the virus affecting more the US than other countries in the world?

I found that question unfair. Looking at the data, one may realize that there are developing countries, and even developed countries, where the number of tests per million people is a fraction of what the US has (which is still less than 1 person tested every 20). So maybe those countries are doing far worse than the US and nobody is aware of it. Maybe they're not doing that bad (out of testing, there are other explanations as of why the covid is spreading more slowly in Africa, e.g. the population movements are not comparable in size, frequency or distance to those in the developed countries). The fact is there is not enough data to tell and one can use that lack of information in either direction—for example, to make an unfair question.

However, I am not saying it is unfair to ask an unfair question. You look stressed, Mr. Azar. What about getting rid of that burden? Tell the truth: you were late. Or you had a plan to kill the elderly and the minorities (see note (1) below). Or whatever the truth is. Or a well constructed lie.

(1) Azar said "Unfortunately, the American population is a very diverse and, ehr..." (tracking 6'30''). Was that a Freudian slip? Then he mentions how African American and minority communities are more affected. Is that why the slow response? The elderly getting a pension, the sick, the racial minorities...

Yet Secretary Azar chose to say something easy to demonstrate wrong. "We are testing more than other countries or than other major countries [...]". In absolute numbers, yes (although it is not and it never was "more than the other countries combined", like the president once said). But let's have a look at the numbers:


The data are from the day before the talk, which should be the most current information they both had related to the matter. And it seems out of the big countries, Spain, Italy, Germany, Russia (you can't get bigger than Russia) and the UK have all more tests per capita than the US.

Spain, Russia, the UK, Italy, France and Germany, combined, had 1,369,078 cases, which is 138,695 less cases than the US. When it comes to testing, the six European countries combined had 19,661,006 tests, which is 8,135,381 above the US (more than 70% above, or if you prefer, more than 170% of the US figure)

In other words, as if Secretary Azar's body language wasn't giving enough hints, the table proves he was lying. Like master, like dog.

"Other countries are not testing asymptomatic individuals in any way like we are doing". Partially true there. South Korea was testing asymptomatic. Now they don't need to, because they've flattened the curve. Iceland tested the asymptomatic too (1,802 positives out of 56,742 tests may give you an idea of their rate of testing). On the other hand, it is true that there are many countries doing a bad job and, under certain criteria, doing a poorer job even within the developed world. Yes, there are countries that are doing a bad job. The question is why the US Government is not doing a better job when it easily could.

Because testing is not the responsibility of the Federal Government, according to the president. It is for the Governors to accomplish such task, isn't it, crazy Ald? But the merit, yeah, that one goes to his shoulders:




I had heard better things from Azar and I was expecting a more direct response from Tapper. However, it almost seemed the latter was playing for the Government in this video. Really, a double disappointment.